Todos los varones en mayor o
menor medida vamos a padecer, con el paso de los años, de la próstata y hacía
una comparación sencilla con el problema que para ver de cerca a todos nos
acaba por afectar. Hoy en día para este problema o malestar varonil hay solución,
se llama láser verde.
No todas las próstatas van a
necesitar ser operadas. Pero aquellos varones que necesiten tratamiento con
pastillas, que comiencen a notar los síntomas como son el tener que orinar
muchas veces, notando dificultad para vaciar la vejiga y no quedándose a gusto
una vez que se ha acabado de orinar, que empiecen a levantarse por la noche más
de dos veces, han de pensar que una cuarta parte de ellos precisarán operarse
de la próstata.
Todas las operaciones de prostata que desde hace más de un siglo
se hacen van dirigidas a extraer de una manera o de otra el crecimiento de
tejido que dentro de la próstata se produce. Los gajos de naranja son el
equivalente al crecimiento adenomatoso de la próstata, y la piel es el
equivalente a la glándula prostática que hemos de mantener, para poder orinar
por su interior. Los gajos obstruyen por tanto el paso de orina y es lo que hay
que eliminar.
Este vaciado de la próstata se ha
realizado de muchas maneras con mayor o menor éxito. Bien sea abriendo la
cápsula prostática y extrayendo con el dedo el tejido que ha crecido en su
interior, o desde dentro de la próstata ir cortando el tejido adenomatoso que
no siendo necesario, se ha ido desarrollando con el paso del tiempo.
De una manera o de otra después
de la intervención hay que llevar entre 5 y 7 días una sonda de grueso calibre
para lavar la zona operada, siendo frecuentes los sangrados y estando asegurada
la incomodidad y el dolor. Asimismo, hay que señalar que en algunos casos se
producen después de la intervención pérdidas de orina y trastornos en las
erecciones.
Avances técnicos del laser verde
para la prostata.
Esta temida intervención de
próstata se ha tratado siempre de evitar y es entre otros el motivo por el que
muchos varones siguen sin consultar a su urólogo y sin hacer las revisiones de
la glándula prostática. Pero la solución se llama láser verde. El láser es una
luz especial de un solo color. Si la luz es muy intensa sabemos que calienta la
zona sobre la que se enfoca y esto llevado a la máxima situación pensable
vaporiza, convierte en vapor, en gas, la zona sobre la que se ha apuntado el
haz de luz.
El láser verde convierte en vapor
de agua la zona de tejido prostático adenomatoso sobre la que se apunta. La
fibra de láser verde envía un haz de luz roja, parecido a los punteros láser,
que señala la zona exacta sobre el que se está apuntando en este momento, y
cuando se acciona el láser verde, este vaporiza en un profundidad de entre 2 y
4 milímetros todo el tejido prostático. Parece magia, pues la zona de glándula
prostática enferma va desapareciendo delante de nuestros ojos. No hay sangrado,
no se pueden lesionar otras estructuras. Es el final feliz para las personas
que necesitan operarse de prostata.

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